
Siempre he creído que todo aquello que no eliges, es lo que te define.
"Adiós Pequeña, Adiós"
Película con la que Ben Affleck se estrena como director, ¡y de qué manera! Quién diría que "Daredevil" podría firmar una dirección tan exquisita siendo esta la primera vez que se pusiese la "gorra" de director.
Después de una primera toma de contacto con el guión de "El Indomable Will Hunting", Affleck salta al ruedo con "Adiós Pequeña, Adiós". Demuestra que situarse al otro lado de la cámara no ha sido un capricho de estrella, sino que vale para ello. Su labor está resuelta con una enorme solvencia y tanto el aspecto genérico del film, que atañe a la realización y al diseño de producción, como la dirección de actores están acometidos con elegancia y destreza.
Cualquier parecido de esta historia con el secuestro de la inglesa Madeleine McCan es cuestión de dos o tres elementos. Quien piense que va asistir al pase de un telefilme de esos baratos que emite alguna cadena privada los sabados por la tarde está muy equivocado.
"Adiós Pequeña, Adiós" es un thriller policíaco crudo y muy efectivo, donde el ambiente y las interpretaciones son lo mejor. La adaptación de la novela al guión es bastante mejorable, porque nos deja con un sabor bastante raro. Hacia la parte media, hay tramos en los que se hace un tanto larga y en los que se podría llegar a pensar que hay varias secuencias que sobran, sin embargo, en el desenlace, se comprueba que todo era necesario. La estructura resulta ligeramente extraña, con varios falsos finales y con instantes algo muertos y, sin embargo, es esta sensación de que el autor va divagando, perdido en la historia que quiere contar y sin saber avanzar, la que hace que las sorpresas le funcionen.
Voy a hablar sobre algunas escenas en concreto y voy a hacer SPOILER, así que para los que no hayan visto la película, os recomiendo que saltéis al siguiente párrafo. La presentación de alguna de las escenas es a todas luces irreal. Otras, están llenas de tópicos. Los dos detectives chapados a la antigua, duros como ellos solos que intentan siempre resolver todo por sus métodos. O la escena del discurso de Morgan Freeman sobre la muerte de su hija. Algunos diálogos rayan la exageración como la lucha en el bar o la conversación entre Patrick y Rey.
Aun así la película sabe dejarnos con la intriga de lo que sucede, además el conflicto de ideales que presenta te contagia y hace que te preguntes como haría las cosas uno mismo. Quiero hacer mención a la ultima escena, entre Patrick y la niña, esos 40 segundos de silencio son inmejorables.
Hasta dónde llega la justicia y la imparcialidad del ser humano. El debate que presenta la película me parece bastante interesante desde el punto de plantearnos nuestros propios pensamientos. Mataríamos a un pederasta o dejaríamos que la justicia se ocupase de él. Son situaciones que nos llevan hasta el límite, seguir o no una justicia marcada e impuesta desde la antigüedad, tomarnos la justicia por nuestra cuenta. Ahí os dejo eso para que lo penséis, pues en el film os lo recordarán.
Como escribí antes los actores son uno de los elementos más potentes de la película, en especial Ed Harris. Pero está tan impresionante que no sé si llega a resultar exagerado. Sus gritos y cabreos se sitúan sobre una fina línea entre la interpretación merecedora de premio y la sobreactuación. Casey Affleck, precisamente por tener cara de no haber roto un plato, logra un personaje muy interesante que se debate entre la justicia y la razón, y que siempre mantiene la capacidad de sorprender, pero sin resultar inverosímil. Morgan Freeman aparece sólo en dos momentos y no es quien más aporta a la película, pero sus escenas y la sobriedad que le da al papel le hacen ser un peso fuerte en la película. Amy Ryan, en el papel de la madre de la desaparecida, está magnífica. En la parte negativa, citaría a Michelle Monaghan, pero no porque actúe mal, sino porque le han dado un personaje de derribo, que no pinta nada y casi podríamos decir que sobra, apenas habla salvo para provocar enfados matrimoniales y estorbar a su pareja.
Os recomiendo que veáis la película no solo por lo que te deja en el cuerpo su realización, sino por ver uno de esos casos en los que un actor se vuelve director y lo hace mucho mejor, aunque sea muy valiente al decirlo, me hace recordar los primeros comienzos del mismísimo Clint Eastwood. Quizá Affleck debería quedarse de este lado de la cámara.






